El Romanticismo. Siento, luego existo.
Características generales.
Podríamos definirlo como el movimiento literario que dominó la literatura europea desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. Se caracteriza por su entrega a la imaginación y la subjetividad, su libertad de pensamiento y expresión y su idealización de la naturaleza.
El romántico se rebela ante la escisión del hombre moderno entre el yo y la alteridad, con el todo; de, siendo finito, desear unirse y transforme en infinito.
El romántico hereda del ilustrado el tedio de la civilización, que produce seres artificiales e insensibles; hereda la admiración hacia el primitivismo del buen salvaje, estropeado, según Rosseau, por la cultura y la civilización. Al romántico le asusta el futuro que la ciencia y el progreso anuncian y quisiera volver a la plena integración con la naturaleza, al árbol de la vida, que existió en le paraíso antes de que se interpusiera el árbol de la ciencia.
Se destaca la importancia del sentimiento y la imaginación en la creación poética y se rechazan las formas y los temas literarios convencionales. De este modo, en el desarrollo de la literatura romántica de todos los países predomina la imaginación sobre la razón, la emoción sobre la lógica y la intuición sobre la ciencia, lo que propicia el desarrollo de un vasto corpus literario de notable sensibilidad y pasión que antepone el contenido a la forma, estimula el desarrollo de tramas rápidas y complejas y se presta a la fusión de géneros (la tragicomedia y la mezcla de lo grotesco y lo sublime), al tiempo que permite una mayor libertad estilística.
La libertad.
El reino de la libertad absoluta es el ideal romántico, el principio de toda ética romántica: libertad formal en el arte, entendida como necesidad del individuo para explorarse y explorar el mundo exterior, y para lograr la comunicación del Uno con el Todo, en una marcha progresiva hacia la infinitud.
El romántico se concibe como un ser libre, el cual se manifiesta como un querer ser y un buscador de la verdad. No puede aceptar leyes ni sumisión a ninguna autoridad. Muchos románticos heredaron a la crisis de la conciencia europea que Ilustración provocó al cuestionar, en nombre de la razón, los dogmas religiosos.
La libertad, como el infinito, es más una aspiración que una realidad. A través de ella cree el romántico poder superar los límites del yo y reconciliar sujeto con objeto.
Naturaleza.
Uno de los rasgos principales del romanticismo fue su preocupación por la naturaleza. Se manifiesta el placer que proporcionar los lugares intactos y la (presumible) inocencia de los habitantes del mundo rural. El gusto por la vida rural se funde generalmente con la característica melancolía romántica, un sentimiento que responde a la intuición de cambio inminente o la amenaza que se cierne sobre el estilo de la vida dado el crecimiento de la industrialización y las grandes ciudades.
Para el romántico la naturaleza no es un objeto, un todo mecánico como quería Descartes, sino un todo orgánico vivo. El yo romántico rechaza formar parte de la naturaleza como una pieza más de su engranaje y, por el contrario, hace constar su individualidad, su capacidad creadora y transformadora que extrae de sí mismo, de su interior, y plantea una relación con la naturaleza como una comunicación del Uno al Todo, que a la vez desencadena su aspiración al infinito: ``Imagínate lo finito bajo la forma de lo infinito y pensarás al hombre`` (F. Schlegel)
El amor y la muerte.
El romántico asocia amor y muerte, como ocurre en el Werther de Goethe. El amor atrae al romántico como vía de conocimiento puro, fe en la vida y cima del arte y la belleza. Pero el amor acrecienta su sed de infinito. En el objeto del amor proyecta una dimensión más de esta fusión del Uno y el Todo, que es su principal objetivo. Pero no alcanzará la armonía en el amor.
El romántico ama el amor por el amor mismo, y éste le precipita a la muerte y se la hace desear, descubriendo en ella un principio de vida, y la posibilidad de convertir la muerte en vida: la muerte de amor es vida, y la vida sin amor es muerte.
En el amor romántico hay una aceptación de la autodestrucción, de la tragedia, porque en el amor se deposita la esperanza en un renacer, en la armonía del Uno y el Todo. En el amor se encarna toda la rebeldía romántica: en la muerte el alma romántica encuentra la liberación de la finitud.
La pasión por lo exótico.
Imbuidos de un nuevo espíritu de libertad, los escritores románticos de todas las culturas ampliaron sus horizontes imaginarios en el espacio y en el tiempo.
Regresaron a la edad media en busca de temas y escenarios y ambientaron sus obras en lugares como los castillos abandonados, las viejas catedrales y los paisajes nocturnos, sólo iluminados por rayos a la melancolía y genera una especial atracción hacia las ruinas, los cementerios y lo sobrenatural.
La religión.
Las posturas románticas acerca de la religión son variadas. No obstante, en general la creencia no la fundan los románticos en ninguna norma establecida, en ninguna moral instituida, sino en un sentimiento interior y en una intuición esencial de lo divino que conduce a una unión mística con Dios.
Lo que hay esencialmente nuevo en la religión de los románticos, sobre todo en Alemania, es este sentimiento interior. El intercambio o comunicación entre el individuo y el universo denota una vida superior y la primera condición de la vida moral. La conciencia de pertenecer a un todo, de formar parte de él desde la propia individualidad, conlleva una responsabilidad moral.
Para todos los románticos no existe Dios fuera del mundo y del hombre y debemos actuar motivados por el entusiasmo y el amor. Por lo tanto, debe existir una comunicación directa entre el hombre y la Naturaleza, el hombre y Dios, el Uno y el Todo.
Anarquismo.
La política y los temas sociales fueron claves en la poesía y la prosa románticas en todo el mundo occidental y fructificaron en documentos humanos, notables por su vigor y su vigencia en el mundo actual. Lord Byron y Percy Shelley, que encarnan para los lectores de poesía inglesa la figura del poeta romántico por antonomasia (tanto en su estilo vital como en sus obras), protestaron airadamente contra los males políticos y sociales de la época y defendieron la causa de la libertad en Italia y Grecia.
viernes, 23 de noviembre de 2007
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